Un proyecto que transforma instrumentos arqueológicos en música contemporánea
Más de 2.500 años después de haber sido utilizados por los pueblos originarios de Costa Rica, los sonidos de ocarinas, flautas, sonajeros y silbatos precolombinos vuelven a escucharse gracias a Primero Fuimos Música, un proyecto impulsado por los Museos del Banco Central de Costa Rica junto a músicos nacionales.
La iniciativa reúne a nueve artistas costarricenses que trabajaron con un banco de sonidos desarrollado a partir de instrumentos arqueológicos reales preservados en la colección del museo, transformando estos registros ancestrales en nuevas composiciones.

Un diálogo entre pasado y presente
El álbum cuenta con la participación de Berenice, Canina, Felipe Pérez, Frezco y Los Excavators, Guápil, Huba Watson, Karol Barboza y MAZZK, quienes reinterpretaron estos sonidos desde distintos géneros y sensibilidades musicales.
Más que un disco conceptual, Primero Fuimos Música propone una conversación entre arqueología, patrimonio cultural y creación contemporánea, permitiendo que sonidos milenarios vuelvan a formar parte activa de la cultura actual.
Una investigación convertida en arte
Los recursos sonoros utilizados nacen de años de investigación sobre instrumentos precolombinos desarrollada por los Museos del Banco Central. El proyecto amplió recientemente su archivo con nuevos registros obtenidos a partir del estudio de más de un centenar de objetos arqueológicos.
La producción musical estuvo a cargo de Andrés Cervilla y Pee-Pah! Fábrica de Sonido, mientras que Luis Porras, del Proyecto Jirondai, participó aportando una visión centrada en la preservación de la memoria cultural y las tradiciones orales indígenas.
Más allá de un lanzamiento musical
Además del álbum, el proyecto incluye una exhibición museográfica y un libro dedicado al estudio de estas sonoridades ancestrales.
El resultado es una iniciativa pionera que permite escuchar el patrimonio cultural costarricense desde una perspectiva completamente nueva, demostrando que la memoria sonora de los pueblos originarios sigue teniendo un lugar dentro de la creación artística contemporánea.



